martes, 27 de julio de 2010





Los avances tecnológicos en el campo de la información y la comunicación,
que se suceden a un ritmo imparable y cada vez más acelerado, han cambiado la percepción del mundo e introducido profundos desajustes entre poblaciones que tienen acceso a estos avances y otras que, por desinterés, por apatía o, por qué no decirlo, por comodidad y desconocimiento de las consecuencias que provocará el no adquirir estas nuevas competencias (la llamada “brecha digital”), pueden pasar a formar parte de los nuevos grupos sociales que precisen un nuevo tipo de alfabetización basada en las TIC (tecnologías de la información y la comunicación).

Dominar estas nuevas herramientas es un requisito básico para comunicarse con los otros. Si bien el teléfono móvil se ha implantado con relativa facilidad, llegando a superar con creces en España la ratio de 1 celular por usuario, el ordenador, por su mayor complejidad y coste, no se ha introducido lo suficiente, sobre todo en poblaciones mayores de 40 años. Pero las posibilidades del ordenador (tanto en el ámbito laboral, científico, de la Administración, las finanzas, como en el terreno del ocio y la cultura) parecen ilimitadas. Ha llegado a ser, por su versatilidad, un instrumento que ha sustituido, y con ventaja, a máquinas y herramientas tradicionales en multitud de tareas: desde la máquina de escribir a la del revelado de fotos, desde el compás y el tiralíneas a los libros de contabilidad, desde las calculadoras, linotipias o mesas de diseño gráfico a las grabadoras analógicas multipistas.

La sociedad actual se caracteriza por la capacidad de acceder a la información y por la necesidad de saber utilizarla adecuadamente para transformarla en conocimiento.

Tanto el acceso a las TIC como su uso se están convirtiendo en requisitos esenciales para la inserción y promoción laboral, la autonomía en el aprendizaje y para la práctica de una ciudadanía activa. Las TIC poseen un enorme potencial para contribuir a la democratización del aprendizaje al permitir el acceso de todas las personas a los recursos educativos utilizando la informática como herramienta. En nuestros centros y secciones de Educación Permanente, una vez dotados de medios informáticos suficientes, y en atención a la demanda, hemos de afrontar el doble reto de proporcionar al alumnado el aprendizaje de estas herramientas así como el de poner en marcha una programación de las actividades que responda a sus intereses y necesidades, ya sean estas verbalizadas o no.

El alumnado de los centros y secciones de educación permanente, en el marco de un sistema de educación a lo largo de toda su vida, necesita una cultura tecnológica que le permita desarrollar sus capacidades para interpretar y participar en su entorno tecnológico, que está en continua evolución. Para facilitar este aprendizaje resulta muy útil el conocimiento y manejo de un sistema operativo de fácil acceso. El sistema Guadalinex responde a estos requerimientos al ser de libre distribución y ofrecer la posibilidad de utilizar recursos didácticos libres en la enseñanza.

Por todo ello, hemos pretendido acercar a nuestro alumnado a las nuevas tecnologías de una forma sencilla y clara.